Crónica del Colegio | Pontificio Colegio Pío Latino Americano

Crónica del Colegio

 

En diciembre de 1855 el sacerdote chileno José Ignacio Víctor Eyzaguirre presentó al Papa Pío IX el proyecto para la fundación en Roma de un colegio–seminario en el que se formaran candidatos al sacerdocio provenientes de América Latina. Eyzaguirre sucedía en esta empresa a los mexicanos José Ildefonso Peña, S.J. y José Villaredo, C.O. quienes en 1825 y 1853, respectivamente, habían desembarcado en la Ciudad con la misma intuición. El Papa aprobó la iniciativa y, a través de una carta expedida por el Cardenal Giacomo Antonelli, Secretario de Estado, el 22 de enero de 1856, instaba a los obispos latinoamericanos, a los delegados apostólicos de Colombia y México, y al internuncio en Brasil para que apoyaran el proyecto.

 

El Padre Eyzaguirre regresó a Roma al año siguiente después de haber recorrido muchas sedes episcopales buscando el capital económico necesario. Y el 21 de noviembre de 1858 dio inicio a la institución, de la que sería fundador y primer rector, con diez alumnos argentinos, seis colombianos y un peruano, en el edificio anejo a la iglesia de San Andrés della Valle, casa de los padres teatinos.

 

Comenzando el año 1859 el Padre Becks, General de la Compañía de Jesús, por disposición del Papa Pío IX, nombró Rector del Colegio–Seminario al jesuita español José Fondá, a quien sucedió el italiano Giovanni Marcucci. Desde entonces la dirección del plantel fue confiada a la Compañía de Jesús, y hasta el 8 de mayo de 1951 dependió de su Provincia Romana. Anhelando mejores condiciones locativas y estabilidad disciplinaria, el «Colegio Americano» se trasladó al edificio de la iglesia de Santa María Sopra Minerva de la Orden de Predicadores, el 13 de noviembre de 1862; y el 13 de mayo de 1867 a las instalaciones de San Andrés en el Quirinal, antiguo noviciado de la Compañía, en donde la institución comenzó a llamarse oficialmente «Colegio Pío Latino Americano», era Rector el Padre Francesco Vannutelli.

 

Después de la ocupación de los Estados Pontificios ocurrida en 1870, se decidió la demolición del edificio del Quirinal en el año 1887. Ante esta circunstancia Mariano Soler, arzobispo de Montevideo, llamado «Segundo Fundador del Colegio», emprendió una campaña de solidaridad en los países de América Latina para la construcción una nueva sede. Los trabajos estuvieron bajo la

dirección del arquitecto Temístocles Marucchi y el edificio fue inaugurado el 30 de mayo de 1888 en la Vía Gioacchino Belli 3.En estas instalaciones tuvo lugar el Primer Concilio Plenario de América Latina convocado por el Papa León XIII, del 18 de mayo al 9 de julio de 1899. De los cincuenta y tres Padres trece eran ex alumnos, uno de los cuales pertenecía al grupo fundador de 1858: Juan Agustín Boneo, obispo de Santa Fe de Argentina. Después de la Primera Guerra Mundial el número de alumnos fue aumentando de cuarenta y tres a ciento trece; y para el año académico 1928–1929 estaban inscritos doscientos setenta y tres. El 1° de abril de 1905 el Cardenal Merry del Val, Secretario de Estado, informó al Padre Rector Luis Cappello, S.I. que el Papa Pío X por la Bula Sedis Apostolicae había concedido al Colegio el título Pontificio y dispuesto

nuevas normas referentes a su dirección. El mismo año el Pontífice confió a perpetuidad la dirección de la institución a la Compañía de Jesús.

 

El 3 de abril de 1934 se fundó el Colegio Brasileño, construido en la Villa Maffei, inmueble que había sido otorgado por el Papa Pío IX al «Colegio Americano» en 1859. En Argentina surgió la «Asociación de Amigos del Pontificio Colegio Pío Latino Americano», que alivió notablemente la difícil situación económica del plantel después de la Segunda Guerra Mundial. En 1946, después de siete años sin alumnos nuevos, llegaron diez seminaristas: seis colombianos, dos paraguayos, uno argentino y uno mexicano. Durante este período el Colegio comenzó a hospedar clérigos oficiales de los dicasterios vaticanos y recibió como alumnos ordinarios a sacerdotes venidos de las diócesis latinoamericanas que hacían estudios de especialización en las universidades romanas.
El 7 de octubre de 1961 se fundó el Colegio para los alumnos de Filipinas, y el 12 de octubre de 1967 para los de México. La floreciente época del Palazzo Americano, nombre dado por los romanos al edificio de la Vía Gioacchino Belli 3, se extendió hasta el 31 de julio de 1962, fecha en la que el Colegio se trasladó a las nuevas instalaciones de la Vía Aurelia 511 bendecidas por el Papa Pablo VI el 30 de noviembre de 1963. En esta sede, funcionó el Pío Latino hasta el 5 de mayo de 1973, cuando se traslado a la casa de los Padres de los Sagrados Corazones en la Vía Aurelia Antica 408. Este edificio constituye la sexta y actual sede del Colegio y fue restaurado completamente entre los años 1999 y 2001 bajo la dirección de los padres Luis Palomera y Andrés Swinenn, S.I.