La vida sacerdotal cobra sentido en el contacto permanente con Aquel a quien anunciamos, por eso, en el centro de nuestra casa tenemos una hermosa capilla en la que, bajo la mirada maternal de la Emperatriz de las Américas, celebramos cotidianamente la Eucaristía.

Aunque nuestra misión concreta es formarnos académicamente para responder a los desafíos que el mundo impone a la Iglesia, es en este altar donde actualizamos diariamente nuestro sacerdocio. Para esta finalidad contamos con: